Prioriza Samuel la fiesta y promoción personal, dice Judith Díaz
La fiesta y promoción para sus aspiraciones personales, son la prioridad del Gobernador Samuel García Sepúlveda, como lo demuestra su desinterés por las necesidades comunitarias, regalando alcohol y desatendiendo las necesidades de contar con agua potable en comunidades que han sido marginadas.
Judith Díaz Delgado, senadora con licencia, señala que al gobernador ya no le importa la gente. Su mirada está puesta en su futuro político personal y también pareciera que en el crecimiento de un patrimonio que hoy genera profunda indignación.
A través de un editorial, Díaz Delgado manifiesta que Nuevo León padece una de sus crisis mas dolorosas, una alarmante ausencia de empatía y liderazgo. Mientras miles de familias en García, Santa Catarina, Escobedo, norte y poniente de Monterrey y diversos puntos del Área Metropolitana acumulan más de cuatro días sin una sola gota de agua, desde el palacio de gobierno la respuesta es el silencio, la indolencia y la evasión regalando alcohol.
La falta de agua no es un fenómeno fortuito, es el resultado directo de la gestión de Agua y Drenaje de Monterrey, un organismo que está bajo la absoluta responsabilidad del gobernador. Es en sus manos donde reside la obligación constitucional y moral de garantizar que los ciudadanos cuenten con los servicios mínimos para vivir dignamente.
Sin embargo, la realidad que se vive en las calles contrasta brutalmente con la narrativa oficial. Son los propios empleados y funcionarios de su gobierno quienes, en corto, confiesan a sus círculos cercanos lo que ya todos sospechamos: el gobernador ha perdido todo interés por Nuevo León. Nuestro estado le parece chico a sus ambiciones.
Al gobernador ya no le importa la gente. Su mirada está puesta en su futuro político personal y también pareciera que en el crecimiento de un patrimonio que hoy genera profunda indignación, según lo que dicen vecinos de algunos sectores, que señalan con amargura cómo el mandatario está más enfocado en hacer estrategias para adquirir sus propiedades, que en resolver la sed de la población.
Mientras las llaves de los hogares están secas y el transporte público sigue siendo un calvario diario—los dos servicios públicos que dependen enteramente de él—, la prioridad del aparato estatal es otra: forzar a empleados y a ciudadanos a portar playeras que promuevan su partido político.
Cuestiona, qué se puede esperar de un gobernante que parece atraer la mala fortuna a todo lo que toca?. No es un chiste, no solo se trata de su conocida «salación» a los equipos de fútbol; recordemos que hasta la llegada de las lluvias espantaba, cada vez que lo anunciaba.
Hoy, Nuevo León no necesita un espantador de lo bueno, ni un promotor regalando alcohol para aquellos que prefieren la evasión. Necesita un líder interesado en la gente, preocupado y ocupado por el consumo de drogas y el abuso del alcohol de los jóvenes.
Un gobernador que asuma su responsabilidad y devuelva el agua a miles y miles de familias. Todos sabemos ya de su desinterés por Nuevo León, lo que pedimos es que cumpla con su obligación. La buena noticia es que ya se va.
