Contagio del gusano barrenador debe atenderse desde el sector pecuario y salud pública, dice Armando Víctor Gutiérrez
El primer caso humano de gusano barrenador en Nuevo León, no solo encendió las alertas sanitarias, sino que también exhibió presuntas fallas en la coordinación entre autoridades y en la aplicación de protocolos de control para contener la propagación de esta plaga, que podría convertirse en un riesgo de salud pública.
Así lo señaló Armando Víctor Gutiérrez Canales, presidente del Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria de Nuevo León, señaló que la presencia del parásito en la entidad está relacionada con la llegada de la mosca transmisora y con la movilización de ganado procedente de otros estados donde, afirmó, no se implementaron las medidas sanitarias necesarias ni existió una vigilancia efectiva.
Dijo que inicialmente esta plaga atacó al ganado, posteriormente extendió el contagio hacia animales silvestres, luego a mascotas y ahora ha llegado a los humanos, por lo que es necesario atender este problema.
Asimismo, advirtió que la prevención y la detección oportuna serán fundamentales para contener el avance del gusano barrenador, cuya presencia ya representa un desafío sanitario que trasciende el ámbito ganadero.
El también legislador de Movimiento Ciudadano dijo que la detección del primer caso en una persona marca un punto de inflexión, al demostrar que el problema dejó de ser exclusivo del sector pecuario para convertirse en un riesgo para la salud pública.
Gutiérrez subrayó que este hecho confirma la necesidad de reforzar los mecanismos de monitoreo, control y prevención en todo el estado, así como mejorar la coordinación entre los distintos niveles de gobierno para evitar una mayor propagación de la plaga.
Ante este escenario, hizo un llamado a productores y ciudadanía para mantenerse atentos y reportar de inmediato cualquier caso sospechoso, con el fin de fortalecer la respuesta de las autoridades.
