Demanda Judith Díaz al Gobierno de NL, atender lo esencial y dejar para después la fiesta

Demanda Judith Díaz al Gobierno de NL, atender lo esencial y dejar para después la fiesta

La zona metropolitana de Monterrey, cada vez que enfrenta lluvias, prácticamente “se ahoga”, por lo que en Nuevo León las precipitaciones pluviales volvieron a exhibir una realidad que el gobierno estatal se niega a aceptar: el abandono de la infraestructura básica ya está pasando factura a miles de familias, señaló la Senadora Judith Díaz Delgado.

 Las inundaciones en avenidas donde antes no ocurrían, los daños a vehículos, el caos vial y el riesgo permanente para peatones y automovilistas son consecuencia directa de un gobierno que decidió sustituir la planeación y privilegiar  la fiesta y la promoción personal.

El problema no es solamente que no exista una estrategia seria de inversión en drenaje pluvial, lo más grave es que el propio gobierno ha agravado el problema con obras mal hechas particularmente en la construcción del Metro que lo hacen riesgoso, donde sus acciones han afectado la infraestructura pluvial existente y han generado nuevos puntos de inseguridad(Avenida Constitución).

Hoy vemos avenidas convertidas en ríos después de lluvias moderadas, alcantarillas colapsadas, rejillas destruidas y sistemas incapaces de desfogar el agua, mientras la ciudadanía enfrenta estas consecuencias, el gobierno estatal parece más ocupado en organizar festivales, eventos, conciertos y campañas de imagen alrededor del Mundial.

En ninguna casa sensata es primero la fiesta. Primero se arregla el techo para que no se meta el agua, se garantiza que funcionen los servicios básicos, se protege a la familia y después vienen las celebraciones.

Pero en el Nuevo León de Samuel García Sepúlveda, las prioridades parecen invertidas; hay recursos para espectáculos, pero no para resolver las fugas de agua que convierten el sistema de Agua y Drenaje en una auténtica coladera.

Hay dinero para promoción personal, pero no para reparar el daño causado por sus obras improvisadas que pondrán en riesgo la vida de las personas y provocan inundaciones en zonas donde antes no existían.

La pregunta es inevitable ¿de qué sirve presumir modernidad si la infraestructura básica está colapsando?

La ciudadanía ya entendió algo muy importante gobernar exige capacidad de hacer obras seguras, orden, austeridad y sensibilidad. Exige entender que detrás de cada inundación hay familias afectadas, trabajadores que pierden horas atrapados en el tráfico, comerciantes con pérdidas y ciudadanos que viven con incertidumbre cada vez que llueve.

Nuevo León merece mucho más que un gobierno distraído por la frivolidad, merece autoridades que sepan administrar, que prioricen lo urgente y que actúen con responsabilidad, dijo la Senadora Judith Díaz.

Cada día más ciudadanos coinciden en que el estado necesita recuperar el orden, tener un gobierno eficiente y sobrio, un gobierno sensible que escuche a la gente y atienda primero lo esencial.Porque cuando un gobierno pone primero la fiesta y deja para después los problemas reales, quien termina pagando “los drenajes rotos” es siempre la ciudadanía.

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