En Corto
Por Raúl Robledo
Tal parece que la estructura del Instituto Nacional Electoral, opera y seguirá operando para el partido de derecha Somos, a menos que se tomen las medidas pertinentes y se remedie esta situación que dificulta la labor del órgano electoral.
De acuerdo a Contra línea, militantes y consejeros del partido Somos mantienen un vínculo estrecho con funcionarios del INE que operan áreas estratégicas –incluido el manejo del padrón electoral–.
En este caso se da el fenómeno conocido como “puerta giratoria”, ya que esos nexos implican acceso a información privilegiada y sensible, que pudiera utilizarse en forma interesada y partidista.
La salida de Guadalupe Taddei Zavala, podría estar relacionada con la filtración de informaciones privadas, dadas a conocer a través de medios de comunicación interesados en influir en las decisiones del INE.
Así, en las filas del partido no sólo están exconsejeros electorales –como Lorenzo Córdova Vianello, Leonardo Valdés Zurita, Marco Antonio Baños, Rodrigo Morales y José Woldenberg–, además de 10 ex directivos del organismo autónomo.
Entre estos últimos destacan: Edmundo Jacobo, René Miranda Jaimes, César Ledesma Ugalde, Carlos Ferrer Silva, Ana Laura Martínez de Lara. Además, en su Consejo Consultivo Ciudadano figuran los exministros de la Suprema Corte: José Ramón Cossío, Margarita Ríos Farjat y Javier Laynez Potisek; el exsecretario de Relaciones Exteriores de Vicente Fox, Jorge Castañeda.
También comunicadores –incluidos los que comandan la campaña de “narcopolíticos de Morena”; una de las madres buscadoras de desaparecidos más activa en las campañas contra la 4T; y la presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y socia del empresario Claudio X, María Amparo Casar.
Lo de la salida de Guadalupe Taddei del INE, es cosa juzgada; sin embargo, esto debe prender señales de alerta, para poner atención al desempeño de los ex funcionarios electorales, ahora militantes de Somos, lo mismo que a las rémoras que se quedaron dentro del órgano electoral y que actuarían como “caballos de troya” o zapadores, cuya labor sería debilitar la estructura electoral desde dentro.
Así, las autoridades correspondientes están a tiempo de limpiar ese ente, al que le entregamos la confianza de llevar unas elecciones limpias. Y los que intenten corromperla, que sean sancionados conforme a la ley.
Y es que la corrupción, incubada en más de siete décadas, tal parece que caló hasta lo más profundo de las instituciones gubernamentales, incluido el INE, por lo que su depuración será una tarea titánica, que llevará tiempo, pero necesaria por el bien del país.
También es tiempo de tomar en cuenta lo que ha pasado en varios países latinoamericanos, como Colombia, Perú, Honduras, Chile, Bolivia y algunos más, donde se ha instalado la derecha, teniendo como eje principal en control del órgano electoral, la manipulación cibernética y la utilización masiva de boots. Lo sucedido recientemente en Coahuila es una muestra fehaciente del «modus operandi» del INE es de tomarse en cuenta y prepararse para la batalla que viene y que será cualquier cosa,menos limpia.
