Cerro del Topo Chico es preservado por ejército de «hormigas»

Cerro del Topo Chico es preservado por ejército de «hormigas»

El emblemático Cerro del Topo Chico, ya cuenta con un “ejército de hormigas” que lo defiende de la depredación de los especuladores y desarrolladores inmobiliarios, comunidad de jóvenes profesionistas autodenominados “Hormigas del Topo”, que  nació como una obligación, cuando un grupo de muchachos decidió oponerse a la construcción de un megadesarrollo en las faldas del Cerro del Topo Chico que, aseguran, iba a afectar todo un ecosistema con sus 21 torres y mil 600 departamentos.

En noviembre del año pasado, la joven bióloga Lizeth Álvarez se enteró de los anuncios de preventa del proyecto Torres Sendero y decidió alertar a sus vecinos y amigos como Liliana Tovar, Iris Ruiz, Américo Alemán, Alejandra Salguero y Emily Balderas.

En diciembre, tras diversas actividades, el gobierno estatal suspendió la obra por carecer de permisos, un logro que la comunidad festejó con alegría. La experiencia de aquellos meses hizo evidente que existía una comunidad dispuesta a seguir trabajando por el Cerro del Topo Chico más allá de la amenaza del desarrollo inmobiliario.

Así, el grupo de jóvenes egresados de las facultades de Arquitectura, Biología y Geología, decidió formalizar la dinámica del movimiento y nacieron las Hormigas del Topo, que hasta ahora trabaja en pro de la conservación de esta elevación natural.

«El objetivo del grupo es la defensa del cerro del Topo a través de actividades que hagan conectar a las personas con nuestro cerro a través de ciencia,  dinámicas de educación ambiental,  recorridos de pláticas sobre flora y fauna nativa, recomendaciones sobre senderismo responsable, geología etcétera», explica Lizeth Álvarez, bióloga entusiasta de los tatuajes y el activismo.

Comenta, se realizó una exposición en una café galería del centro de la ciudad llamada “Yo sí Topo”, sobre la importancia que tiene este cerro de 140 millones de años, que se eleva mil 178 metros sobre el nivel del mar y es un referente en la zona metropolitana de Monterrey.

Desde entonces, Hormigas del Topo ha buscado defender el cerro a través de actividades que permitan a las personas conectar con él, realizan recorridos, charlas sobre fauna y flora nativa, dinámicas de educación ambiental, explicaciones de geología y recomendaciones para practicar senderismo de manera responsable.

«La enseñanza que me ha dejado el grupo es cómo la colectividad te permite lograr cosas más grandes y también te da un cobijo de saber que no estamos solos, te hace ver que hay personas que sienten lo mismo que tú y tienen esos mismos ideales y esa pasión por defender la naturaleza. La comunidad te permite lograr cosas que nunca te imaginaste alcanzar solo», comparte Lizeth Álvarez.

Además del compañerismo que disfruta en el grupo, la joven bióloga explica su objetivo: «queremos ser inspiración para otras personas y nuevos grupos para defender otros lugares naturales».

Las Hormigas del Topo demuestran que una comunidad puede convertir las voces solitarias en movimiento, porque la unión hace la fuerza y crea comunidades capaces de detener desarrollos inmobiliarios y crear conciencia sobre la necesidad de cuidar nuestros cerros y montañas.

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