CAMBIO CLIMÁTICO: SE PREVÉ PANORAMA APOCALÍPTICO PARA EL 2100 POR FALTA DE MEDIDAS DE MITIGACIÓN
Por Antonio Castro
Aunque no se prevé el fin del mundo para el 2100 como consecuencia del acelerado cambio climático que se está registrando, si se observa un desolador panorama apocalíptico tanto para el planeta como para el ser humano en sí.
Y es que los países que más contribuyen a este fenómeno, como China, Estados Unidos, India, la unión europea en su conjunto, Rusia, Brasil e Indonesia, poco o nada hacen para mitigar la emisión de gases de efecto invernadero como consecuencia del uso de combustibles fósiles para generar energía, el transporte y la industria, por temor a “quedarse atrás” en su carrera por la supremacía económica y militar, principalmente.
Ello, violando flagrantemente el Acuerdo de París que firmaron en 2015, en el que se comprometieron a mantener el incremento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento a 1.5 grados centígrados.
Otros compromisos que asumieron y que no han respetado son fortalecer la resiliencia climática y promover un desarrollo de bajas emisiones de carbono, sin poner en riesgo la producción de alimentos, así como movilizar recursos económicos para apoyar a los países en desarrollo en sus esfuerzos de mitigación y adaptación climática.
Si el mundo no atiende las recomendaciones de mitigación y continúa en una trayectoria de emisiones altas o moderadas-altas —encaminándose a un aumento de entre 2.7 y 4 grados centígados para finales de este siglo— la ciencia del clima proyecta una transformación profunda y desestabilizadora de los sistemas naturales, económicos, sociales y… humanos.
No se prevé solamente un planeta más cálido, sino también un cambio de era caracterizado por la impredecibilidad y la frecuencia de eventos extremos, como que la Amazonía podría transformarse de una selva tropical a una sabana seca; la desaparición de más del 99 por ciento de los arrecifes de coral del mundo y la extinción de millones de especies que no podrán adaptarse ni migrar a la velocidad que cambia su entorno, provocando el colapso de cadenas alimentarias completas.
Se prevé también el derretimiento continuo de los mantos de hielo en Groenlandia y la Antártida, que hará que se eleve el nivel del mar de 60 centímetros a un metro en promedio, con lo que grandes metropolis costeras como Nueva York, Miami, Mumbai, Shanghái y numerosas islas sufrirán inundaciones crónicas que requerirán infraestructuras defensivas multimillonarias.
Por otra parte, el derretimiento acelerado de los glaciares de montaña, como en los Andes y el Himalaya, provocará primero inundaciones torrenciales y, posteriormente, una escasez crónica de agua para más de mil 600 millones de personas que dependen de ellos.
En el renglón de la producción alimenticia, las sequías prolongadas, las olas de calor extremo y la degradación de los suelos reducirán severamente la producción de cultivos básicos como maíz, trigo, arroz y soya, provocando crisis alimentarias globales y volatilidad de precios.
Los científicos del clima prevén que grandes regiones de la franja ecuatorial, Medio Oriente, el sur de Asia y algunas partes de América Latina experimentarán días con combinaciones de temperatura y humedad que superan los límites de supervivencia fisiológica del cuerpo humano al aire libre.
Si el cambio climático no se mitiga y las temperaturas siguen aumentando hacia escenarios extremos, la especie humana experimentará transformaciones fisiológicas (funcionales), psicológicas y sociales, mientras que los cambios morfológicos (genéticos) serán extremadamente lentos y mediados por la tecnología y la selección natural en ambientes extremos.
La falta de mitigación del cambio climático no significa una extinción instantánea del ser humano o la vida animal, sino la transición hacia un mundo más hostil, desigual y costoso de habitar. Por ello, cada décima de grado de calentamiento que se logre evitar reduce la frecuencia de esos escenarios apocalípticos y preserva opciones de adaptación para la humanidad.
