En Corto
Por Raúl Robledo
La Viga
Pues vaya que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump salió bueno para ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio, y con total desparpajo fue a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a decir que México es el epicentro del narcotráfico, y claro, que él es el salvador que estamos esperando.
Fiel a su estilo, primero nos da la suave, diciendo que se mantienen muy buenas relaciones con México, donde destaca la cooperación para combatir a los cárteles, para luego espetar que se requiere de más acciones que sólo el gringo puede realizar, pues actualmente nuestro país ha cedido ante el narco.
Desde luego, sabemos que el megalómano presidente, “no la brinca sin huarache” y esta nueva embestida contra México se inscribe en la coyuntura pre electoral, donde en los primeros día de noviembre, es previsible una derrota en el Congreso estadunidense.
También se sabe que el narcotráfico es una economía paralela, donde Estados Unidos es el principal consumidor, proveedor de armas para los cárteles y el que cuenta con las mayores “lavadoras” de dinero sucio en Wall Street.
El yankee no fue muy lejos por la respuesta, ya que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, sin querer queriendo, le dijo que podría decir para México también resulta por incomodo vivir al lado del mayor consumidor de drogas en el mundo y también el mayor proveedor de armas para los cárteles que cuando le conviene dice son terroristas.
Y agregó la Presidenta, esto podría decir, pero no lo digo, porque llevamos muy buenas relaciones con Estados Unidos, es decir “una sopa de su propio chocolate”, sin querer queriendo.
Además Trump ha elogiado los programas de salud pública, emprendidos por el gobierno mexicano, para atender y rehabilitar a los drogadictos, con campañas intensas sobre el daño de las drogas y centros de atención y reinserción social.
Sin embargo, este reconocimiento no pasa de ser una opinión que no se respalda con hechos, pues el número de adictos a las drogas en Estados Unidos sigue creciendo de manera inexorable y sin que se note la acción del estado norteamericano.
El impacto de esta economía paralela, también puede deducirse de las acciones que se realizan en los centros financieros estadunidenses, donde fluye el dinero sucio, que una vez procesado, sale blanqueado y hasta planchado.
Y ni que decir de la fabricación y tráfico de armas hacia el sur de Estados Unidos, hacia México y Latinoamérica, que ha dado origen a una floreciente industria armamentista, con capacidad para financiar campañas políticas y ejercer un don de mando no reconocido formalmente.
Así que esta nueva andanada de ataques contra México debe verse en el contexto de la desesperación de Donald Trump que mira impotente, como la economía se le va de las manos y con ello avanza el riesgo de perder las elecciones intermedias de noviembre, ante el desencanto de la mayoría de la población que impávida mira como su bienestar se diluye y sus impuestos se gastan en guerras, la mayoría de ellas estériles y que parecen no tener un final feliz. En fin.
