Al cuarto para las 12

Raúl Robledo

En Corto

Como suele decir la gente común, al gobernador Samuel García Sepúlveda, se le vino el tiempo encima y ya está «al cuarto para las 12», con las obras que había prometido tener en tiempo y forma.

Tal es el caso de las nuevas líneas del Metro o del Monorriel, cuyas obras ya salió el Secretario de Movilidad, Hernán Villarreal Rodríguez de que las mismas no estarán listas en tiempo y forma, mucho menos para el Mundial de Fútbol, FIFA 2026, como se había prometido.

Y bueno, los ciudadanos ya nos conformamos con que, aun cuando no estén en tiempo y forma las obras nos queden como un legado que nos dejará este torneo mundial, pese a que el ganón de esta justa deportiva será el organismo encargado de sancionar este torneo, donde tiene exención de impuestos y jugosos esquilmos.

La verdad es que en un balance realista, las principales necesidades de la población, no han sido satisfechas por parte del gobierno estatal, pues ahí está el abasto del agua, que de acuerdo a pronósticos meteorológicos es muy probable que falte el próximo verano.

Y ni que decir del transporte urbano, que cada día está peor, afectando seriamente la movilidad de la población, además de lo caro y deficiente que es el sistema colectivo de transportación en la zona metropolitana de Monterrey.

La seguridad, de no ser por el apoyo que brinda la federación y lo que pueden hacer los municipios dejaría mucho que desear, pues el índice de delincuencia sigue a la alza, aunque las estadísticas que se dan a conocer digan otra cosa.

En lo económico, con un poder legislativo que no apoya sus peticiones de mayor monto presupuestal e incremento en el Impuesto sobre Nóminas, ya se reflejan penurias financieras tanto en los municipios, como en los organismos autónomos y hasta en las universidades y dependencias educativas públicas, con adeudos al personal docente.

Los apoyos económicos para grupos vulnerables, se otorgan tan solo en el papel, con la expectativa de que no habrá dinero para solventarlas, mientras los encargados de dichos programas, ya andan en plena campaña en busca del siguiente puesto, más que cumplir las promesas.

Queda la esperanza de que en el mes de febrero, finalmente el ejecutivo y el legislativo se pongan de acuerdo para aprobar un presupuesto sobrio, austero, pero suficiente para cumplir con los compromisos adquiridos con Nuevo León y evitar así la fatídica reconducción presupuestal que ya se ejerce.

Es válido aquello de «el que respira, aspira», pero antes deberán cumplirse mínimamente las expectativas que despertaron en la población los gobernantes que lejos de preocuparse de ello, están pensando en el siguiente puesto, aunque sea la lejana elección presidencial.

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