En Corto

En Corto

Por Raúl Robledo Avalos

Gobernabilidad

Bien dicen que la gobernabilidad no se decreta, se concreta y eso es lo que falta en el caso del estado de Nuevo León, donde en la recta final lo que distingue a la presente administración es una falta de acuerdos entre los poderes, ejecutivo, legislativo y hasta judicial.

Por lo pronto, a menos que suceda un milagro, el presupuesto estatal para el 2026, parece que ya se diluyó entre intentonas y desacuerdos entre el Gobernador y los diputados de la mayoría prianista, la dubitativa actitud de la bancada de Morena y el insuficiente apoyo de la bancada naranja, amén de la decisión que tome la independiente Rocío Montalvo.

Las obras que tanto ha presumido el Gobernador Samuel García Sepúlveda, se encuentran en estado de coma, por la falta de recursos económicos para solventar el pago a los contratistas, que en muchas ocasiones ya han parado por falta de circulante.

En lo político, ante la inminente temporada electoral, cada grupo político “jala para su lado” y no están dispuestos a facilitar el camino del otro, para favorecerlo en la justa electoral, con miras a ocupar puestos desde la gubernatura, hasta alcaldías, diputaciones locales y federales.

En un camino que parece de difícil tránsito, nadie cede en su empeño en obstaculizar al otro, por lo que ya hasta las obras sociales han tenido un quebranto y los municipios están igual al ver frenados los recursos que debe proporcionar el estado, tanto de origen estatal o federal.

En lugar de dar apoyo a las organizaciones de la sociedad civil, se gasta el magro recurso en dádivas con claros tintes electorales, mientras sectores vulnerables ven escamoteado el recurso para cumplir su labor.

También cunden los despidos de personal en las dependencias estatales y municipales, con el quebranto económico correspondiente para cientos de familias, en un afán por acomodar personas afines a los propósitos electorales de quienes actualmente gobiernan.

Por ello, es importante que el gobierno federal, de nueva cuenta intervenga en un afán conciliatorio, para lograr acuerdos tan necesarios en estos momentos en que Nuevo León atrae inversiones nacionales y extranjeras que podrían verse obstaculizadas por la falta de infraestructura básica como el agua y la electricidad, amén de la movilidad que aunque señalan que sobran camiones, se encuentra colapsada.

La terca realidad, cada día nos regresa a nuestra real situación, por lo que es urgente el logro de acuerdos entre los tres niveles de gobierno, teniendo en cuenta de manera primordial el interés de la comunidad y dejando de lado los intereses políticos y partidistas.

De otra manera, para el 2027 nos espera un escenario igual o peor al transitado en el 2026, que ya va muy avanzado y en lugar de dejarnos un legado de infraestructura de primer nivel, os hereden obras truncas y una deuda que según cálculos pesimistas podrían alcanzar los 30 mil millones de pesos en trabajos inconclusos y pagos no saldados.

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