Más territorio, menos escritorio, demanda Waldo Fernández, para resolver problemas básicos en NL

Más territorio, menos escritorio, demanda Waldo Fernández, para resolver problemas básicos en NL

Bajo la premisa de “Más territorio, menos escritorio”, Waldo Fernández González expresó su convicción de que es necesario escuchar a la gente, para conocer sus necesidades reales y actuar en consecuencia, al señalar que en materia del agua, en lugar de “bombardear” las nubes, primero resolver  la infraestructura hídrica de municipios como García, Escobedo o Pesquería.

Otro punto cuestionable es el referente al impuesto verde, donde erráticamente se pensó que este gravamen resolvería la pésima calidad del aire que tenemos en el Estado y uno más, ¿De qué manera ayudó el incremento en la tarifa del transporte a los usuarios, que se pasan horas en espera del camión?

El aspirante a la Coordinación de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Nuevo León por Morena, dijo, nuestro estado es rehén de una clase política que no escucha, y quien no escucha no entiende.

No entiende lo que significa aumentar la tarifa mientras la gente espera un camión durante horas. Quien no escucha no puede dimensionar lo urgente que es invertir en infraestructura hidráulica para quienes pasan semanas sin agua.

Mucho se discute sobre la raíz de las distintas crisis que hoy vive Nuevo León: una pésima gestión del agua, una contaminación rampante, un sistema de movilidad colapsado, zonas enteras del Estado donde la inseguridad se ha vuelto parte de la vida cotidiana y en el que las finanzas están cada vez más comprometidas.

Entre sus causas se culpa al ultracrecimiento de la ciudad; el carácter industrial de la entidad; o también a un contexto regional y mundial adverso. Todos esos factores explican parte de los desafíos que enfrenta el estado, lo que no explican es por qué, año tras año, somos incapaces de resolverlos. Ahí es donde aparece el verdadero problema: una forma de gobernar alejada de la realidad.

Desde hace mucho tiempo, en Nuevo León la clase gobernante, particularmente el Ejecutivo Estatal, ha creído que pueden hacerlo desde la comodidad de su escritorio. Aseguran, con soberbia, que el hecho de ostentar un alto cargo les otorga, automáticamente, el conocimiento y la sabiduría de saber cómo resolver los grandes problemas que aquejan a las y los ciudadanos.

Piensan que los indicadores sustituyen las conversaciones con la gente y los reportes reemplazan la experiencia cotidiana de quienes viven los problemas. No se dan cuenta que la zona rural, al igual que la metropolitana, requieren de atención y contacto directo

¿Cuántas veces hemos visto a nuestros gobernantes salir a las calles, escuchar a las y los ciudadanos, entender la realidad a la que se enfrentan todos los días?

Esa desconexión produce decisiones que parecen diseñadas para resolver problemas sobre el papel, pero no en la realidad. Lejos de dar rumbo y certeza, generan desorden: las decisiones se vuelven erráticas, contradictorias y desarticuladas.

En vez de ordenar la acción pública, generan más confusión, desperdician recursos y terminan siendo insuficientes para resolver los problemas que enfrentan diariamente las y los nuevoleoneses.

Gobernar exige sensibilidad, y esa sólo se gana con presencia. Ningún escritorio sustituye las calles, ninguna oficina reemplaza la conversación con quienes viven los problemas todos los días.

Sólo cuando el gobierno vuelve a escuchar puede construir políticas públicas que respondan a la realidad. Y sólo así podremos enfrentar, de verdad, las crisis que hoy vive Nuevo León.

Waldo Fernández enfatizó en la necesidad de crear organismo rector de la  zona metropolitana, pues  afirmó que, aunque existen avances en materia de coordinación entre municipios, hace falta una instancia especializada que permita planear de manera conjunta el crecimiento urbano.

«Se requiere tener un instituto que tenga que ver con la planeación metropolitana para poder afinar todos los reglamentos y leyes alrededor, sin descuidar a la zona rural”, dijo.

“Eso es lo que le ha faltado un poco al Gobierno del Estado para poder simplificar; pero el problema más grave es la falta de coordinación, porque hay un pleito permanente entre las fuerzas políticas que están representadas entre los alcaldes y el Gobernador”, precisó Waldo Fernández.

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