Guns N’ Roses desata una jornada histórica en el Tecate Pa’l Norte 2026: crónica de un sábado que lo tuvo todo

Guns N’ Roses desata una jornada histórica en el Tecate Pa’l Norte 2026: crónica de un sábado que lo tuvo todo

Por Reyes Gámez

Monterrey, México.- El segundo día del Tecate Pa’l Norte 2026 fue una montaña rusa de emociones que comenzó bajo un cielo nublado y terminó con un rugido que retumbó en todo el Parque Fundidora. Fue una jornada larga, diversa y vibrante, donde cada escenario contó su propia historia… hasta desembocar en el momento cumbre: la aparición de Guns N’ Roses.

Desde temprano: fiesta, descubrimientos y primeras postales

Los primeros en llegar se llevaron una recompensa: la energía desbordada de La Pegatina, que convirtió la mañana en una fiesta colectiva con su rumba contagiosa. El ánimo subió desde temprano, marcando el tono de un día que no daría tregua.

En paralelo, propuestas frescas comenzaron a abrirse camino. Andrea Bejar ofreció un set íntimo que fue creciendo poco a poco en convocatoria, mientras el indie y alt-pop de Monte Casino encendía los primeros coros de la tarde.

El ska y rock latino de Kapanga puso a brincar a los asistentes en el escenario Tecate Original, mientras que la irreverencia de Micky Huidobro recordó que el espíritu contestatario también tiene lugar en el festival.

La tarde crece: diversidad sonora y conexión con el público

A medida que avanzaba el día, el festival mostró su amplitud musical. El indie electrónico de Peces Raros fluyó sin pausas, mientras el country texano de Los Good Ole Boys convirtió el Pilo’s Bar en pista de baile.

El pop tomó fuerza con Paty Cantú, quien logró convocar a miles con su “terapia musical”, acompañada de invitados y una conexión directa con el público.

Desde España, Judeline cautivó con su propuesta entre electrónica e indie pop, mientras el rock alternativo de Nothing But Thieves encendía a una multitud que no dejaba de crecer.

En otro punto del parque, el hip hop de Big Sempa, el regional de Doble Filo y la fiesta argentina de Luck Ra confirmaban que en Pa’l Norte todos los géneros conviven sin fricción.

Atardecer: nostalgia, identidad y momentos compartidos

Cuando el sol comenzó a caer, el festival encontró uno de sus momentos más emotivos. Los Fabulosos Cadillacs reunieron generaciones enteras en un mismo espacio, con familias completas bailando ska como si el tiempo no existiera.

El indie mexicano también tuvo su lugar con Enjambre, mientras la electrónica de Kygo ofrecía un respiro sensorial en el escenario principal.

Las sorpresas no tardaron en llegar. El público estalló con la aparición de Mijares, un giro inesperado que rompió cualquier etiqueta musical y demostró que el festival también se construye desde la nostalgia.

Noche: energía al límite antes del gran cierre

Con la oscuridad llegó la intensidad. El pop punk de Simple Plan, la fuerza local de The Warning y el regreso de The Whitest Boy Alive prepararon el terreno para una noche cargada de emociones.

En otros escenarios, el hip hop de Cypress Hill, la electrónica de SICKICK y el regional de Grupo Frontera mantenían al público en movimiento constante. No había un solo punto del parque donde la música no estuviera sucediendo.

El Pilo’s Bar, por su parte, reafirmó la identidad norteña con presentaciones que fueron desde el country hasta el acordeón tradicional, culminando con la presencia de Salomón Robles, quien llevó la nostalgia a su punto más alto.

El momento esperado: Guns N’ Roses toma el control

La expectativa alcanzó su punto máximo cuando las luces del escenario principal se apagaron. Minutos después, los primeros acordes de “Welcome to the Jungle” marcaron el inicio de un concierto que transformó por completo el ambiente.

Guns N’ Roses ofreció un show de más de dos horas y 26 canciones, en el que combinó clásicos como “Sweet Child o’ Mine”, “November Rain” y “Paradise City” con momentos inesperados y un setlist que fue más allá de la nostalgia.

El público respondió con una entrega total. Cada riff de Slash y cada interpretación de Axl Rose fueron coreados por miles, en una comunión que convirtió el cierre en un momento épico.

Monterrey, capital de la experiencia musical

Lo vivido en esta segunda jornada del Tecate Pa’l Norte no fue solo una suma de conciertos, sino una experiencia colectiva donde convergen culturas, generaciones y estilos.

Monterrey volvió a demostrar que está a la altura de los grandes circuitos internacionales. Y en medio de esa diversidad, el rugido de Guns N’ Roses no solo cerró la noche… selló una jornada que ya es parte de la historia del festival.

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