SOBREPESCA, TURISMO DESMEDIDO Y HASTA GENTRIFICACIÓN IMPACTAN EN ESPECIES MARINAS
Antes de conocerlo, Nadia Rubio Cisneros, adivinó el mar, y cuando por fin estuvo frente al coloso marino, quedó maravillada y esto decidió su vocación: sería bióloga marina.
Por ello, al sumergirse en las aguas del Caribe mexicano, a la usanza de los mayas, habitantes de esta región, pide perdón a la flora y fauna que allí habita por la destrucción que el ser humano hace de su entorno, sin comprender cabalmente, cómo el hombre destruye el entorno marino y a quienes en él sobreviven.
Los recuerdos se agolpan en la memoria de la bióloga marina, quien ha dedicado los últimos 10 años de su vida a documentar y tratar de salvar entornos emblemáticos como Holbox o Cozumel, donde la explotación costera ha llevado a afectaciones al contaminar el agua y ocasionar la pérdida de la biodiversidad de manera en forma acelerada.
Nacida entre mágicas montañas en la ciudad de Monterrey, Nadia ha pasado gran parte de su vida en el agua, dedicada a la investigación científica de los ecosistemas marinos, impulsando su conservación.
Para el efecto fundó la Asociación Mar Sustentable Ciencia y Conservación, que tiene sus inicios en 2015 y fue constituida formalmente en 2020, trabaja con biólogos, geólogos marinos, arqueólogos, comunicadores y otros especialistas para impulsar la conservación de los hábitats costeros.
No dejar de admirarse de la nobleza de la Madre Tierra y de la resiliencia de la naturaleza, por lo que con su asociación trabajan estrechamente con comunidades y pescadores locales para documentar el impacto del ser humano en las costas a lo largo de la historia, aprovechando el conocimiento ancestral que los lugareños tienen sobre el mar y la vida en él.
Actualmente, Nadia Rubio es directora de la asociación Mar Sustentable Ciencia y Conservación, y en tal carácter, impartió una conferencia en el Auditorio “Reyes Tamez Guerra” de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de nuevo León, donde mostró los resultados de su investigación sobre la explotación de hábitats costeros.
Señaló que los océanos cubren más del 70 por ciento del planeta y desempeñan un papel crucial en la regulación del clima, la producción de oxígeno y la provisión de recursos naturales.
Sin embargo, problemáticas como la sobrepesca, el turismo desmedido, la migración costera e incluso la gentrificación, han impactado de manera directa y negativa sobre estos entornos, ocasionando que distintas especies marinas como el pez sierra estén en peligro de extinción.
Esto de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), ya que solo existen ejemplares en 20 países luego de haber estado presentes en 75.
Durante la conferencia la doctora mostró los resultados de su más reciente investigación sobre la explotación de hábitats costeros, con el fin de concientizar a los estudiantes acerca de la ciencia interdisciplinaria para la conservación de mares.
Junto con su grupo de trabajo, conformado por biólogos marinos, buceadores, arqueólogos, especialistas en tiburones y comunicadores, inició la labor resaltando cómo ha evolucionado a través del tiempo el entorno y sus múltiples impactos en los ecosistemas y, por ende, en la sociedad.
Después de la pandemia del COVID-19, cuando distintas zonas de la isla de Cozumel fueron cerradas y descansaban de la presencia humana, los investigadores avistaron un grupo de 21 tiburones bebés de arrecife. No obstante, esta ilusión de recuperar lo nativo no duró mucho, ya que, desde el retorno de las actividades injerencistas de las personas, no ha vuelto a pasar.
Desde febrero del 2024 no hemos visto tiburones. Creemos que los han capturado porque hay un problema con la pesca ilegal muy fuerte», dijo
Nadia Rubio Cisneros.
La creciente pérdida de biodiversidad encendió las alarmas en la costa del Caribe mexicano. Y parte del proyecto generó atención en los activistas y ciudadanos debido a que se enfocan en compartir los estudios en la comunidad a través de distintas plataformas y escuelas.
Rubio Cisneros, quien pertenece al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, explicó que recopilar la información que compartieron los pescadores sobre los métodos, la cantidad de tiburones que se extraían del agua y los lugares exactos sirve para explicar fenómenos naturales y así lograr identificar patrones y tendencias que ayudarán a tomar decisiones de política pública para la conservación, las cuales tienen un impacto directo en las comunidades.
Documentar la interacción de la sociedad con el medio marino a lo largo del tiempo ayuda a entender las causas de la degradación de hábitats y la sobreexplotación de recursos, aseguró.
Por último, la conferencista destacó la importancia de las prácticas sostenibles y, a manera de conclusión, indicó que es necesario compartir los datos que se encuentren, ya que la educación social, que va de la mano de la investigación y métodos de pesca y turismo responsable, ayuda a prevenir más daño en los ecosistemas marinos.

